Energía inteligente

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Las próximas décadas verán grandes cambios en la forma en que se suministra y utiliza la energía. En algunas de las principales naciones productoras de petróleo, ya se ha alcanzado el “pico de petróleo” y hay un temor creciente al calentamiento global. En consecuencia, muchos países se están centrando en el cambio hacia una economía baja en carbono. Esta transición dará lugar a cambios importantes en el suministro y uso de electricidad. En primer lugar, habrá un aumento en la demanda general, a medida que los consumidores pasen del petróleo y el gas a la electricidad para alimentar sus hogares y vehículos. En segundo lugar, habrá un aumento en la generación de energía, no solo en términos de cuánto se genera, sino también de cómo se genera, ya que existe una creciente generación de electricidad a partir de fuentes renovables. Para enfrentar estos desafíos, los países están invirtiendo en tecnología Smart Grid. Este sistema tiene como objetivo proporcionar a la industria eléctrica una mejor comprensión de la generación y demanda de energía y utilizar esta información para crear una red eléctrica más eficiente.

La tecnología Smart Grid básicamente implica la aplicación de un sistema informático a la red eléctrica. El sistema informático se puede utilizar para recopilar información sobre la oferta y la demanda y mejorar la capacidad del ingeniero para administrar el sistema. Con mejor información sobre la demanda de electricidad, la red podrá aumentar la cantidad de electricidad entregada por unidad generada, lo que generará posibles reducciones en las necesidades de combustible y las emisiones de carbono. Además, el sistema informático ayudará a reducir los costos operativos y de mantenimiento.

La tecnología Smart Grid también ofrece beneficios al consumidor. Podrán recopilar información en tiempo real sobre su uso de energía para cada electrodoméstico. Varias tarifas a lo largo del día darán a los clientes el incentivo para usar los electrodomésticos en momentos en que la oferta excede en gran medida la demanda, lo que genera grandes reducciones en las facturas. Por ejemplo, pueden usar sus lavadoras por la noche. Los medidores inteligentes también se pueden conectar a Internet o al sistema telefónico, lo que permite a los clientes encender o apagar dispositivos de forma remota. Además, si las casas están equipadas con el aparato para generar su propia energía, los artefactos se pueden configurar para que se ejecuten directamente desde la fuente de energía en el sitio, y cualquier exceso se puede vender a la red.

Con estos cambios viene una gama de desafíos. El primero implica gestionar la oferta y la demanda. Las fuentes de energía renovable, como la eólica, la de las olas y la solar, son notoriamente impredecibles, y la energía nuclear, que también aumentará a medida que las naciones cambien a fuentes de energía alternativas, es inflexible. Con el petróleo y el gas, es relativamente simple aumentar el suministro de energía para que coincida con la demanda creciente durante las horas pico del día o del año. Con fuentes alternativas, esto es mucho más difícil y puede provocar apagones o colapso del sistema. Las posibles soluciones incluyen la investigación de formas nuevas y eficientes de almacenar energía y alentar a los consumidores a utilizar la electricidad en horas de menor actividad.

Un segundo problema es el hecho de que muchas fuentes de generación de energía renovable se encuentran en áreas remotas, como las tierras altas ventosas y las regiones costeras, donde actualmente hay una falta de infraestructura eléctrica. Por lo tanto, se deben construir nuevas infraestructuras. Afortunadamente, con la tecnología inteligente mejorada, esto se puede hacer de manera más eficiente al reducir los costos de refuerzo o construcción.

Aunque la tecnología inteligente todavía está en pañales, ya se están llevando a cabo planes piloto para promoverla y probarla. Los consumidores actualmente están probando los nuevos medidores inteligentes que se pueden usar en sus hogares para administrar el uso de electricidad. También hay una serie de demostraciones que se planean para mostrar cómo la tecnología inteligente podría funcionar prácticamente, y existen pruebas para probar la nueva infraestructura eléctrica. Es probable que la tecnología se agregue en “capas”, comenzando con métodos de “ganancia rápida” que proporcionarán ahorros iniciales de carbono, que serán seguidos por sistemas más avanzados en una fecha posterior. Las ciudades son los principales candidatos para la inversión en energía inteligente, debido a la alta densidad de población y el alto consumo de energía. Es aquí donde es probable que se promueva la tecnología inteligente, utilizando una gama de fuentes de energía sostenibles, soluciones de transporte y una infraestructura para cargar vehículos propulsados eléctricamente. La infraestructura ya está cambiando rápidamente. Para el año 2050, los cambios en el suministro de energía habrán transformado nuestros hogares, nuestras carreteras y nuestro comportamiento.

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